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miércoles, 3 de septiembre de 2014

HISTORIA UNIVERSAL-NUEVE

Tras recorrer innumerables poblaciones de la Pampa Gringa finalmente llegaría Gomilka a la Estación San Juan Bautista. Allí conoció al más chico de la segunda generación. Dicen los memoriosos que la discusión ideológica entre los dos ácratas duró casi doce horas. Finalmente, el local convenció al polaco para quedarse en Ciudad Insaurralde. Necesitaba un compañero para fecundar la aridez intelectual de los criollos pero sobre todo la crudeza de los fundadores. “De los compradores” dijo con una risita que a Gomilka le resultó sumamente extraña.
Así fue como Gomilka decidió quedarse, pero clandestino y camuflado. Los piamonteses que lo acompañaban estuvieron de acuerdo con la ubicación elegida y rápidamente se le unieron.
No se quiso cambiar el nombre, pero adoptó una figuración social menos arriesgada. Así que se asumió como radical y simpatizante del Club Atlético River Plate. El siguiente paso fue la panadería. Cuenta la tradición que en el mismo tren llegaron las primeras máquinas para el emprendimiento del filósofo y una bella mujer que buscaba el trigo perfecto: Yamila Abdala.
Aparentemente no fue amor a primera vista ni nada parecido. La fogosa libanesa persiguió al intelectual europeo durante casi un año, ya olvidada de su objetivo primigenio. Finalmente lo convenció y juntos fundaron el primer comedor árabe de la región. Al poco tiempo se casaron.
Cuando Kramer supo de la historia buscó inmediatamente la manera de conocer al viejo anarquista.
Fue Carbonell quien lo invitó a viajar a Ciudad Insaurralde para la Fiesta de los Inmigrantes.
Fue Carbonell quien le presentó a Gomilka, a la turca y a la hija menor de la pareja, ya comprometida con el Barletta grande.
“Nadie la obligó” decía Kramer muchos años después.

“Comportate Kramer” decía la polaca muerta de risa.

miércoles, 25 de junio de 2014

HISTORIA UNIVERSAL- OCHO

“El gran problema es que los pelotudos no son discretos” dicen que dijo el primer Salomón Antonio Kramer cuando el Barletta chico le recriminó que nunca había laburado.
“Para que veas” siguió Kramer “yo una vez usé una pala” y contó la vieja historia que nosotros ya le conocíamos.
Contó que de pibe, en un campamento sionista, le habían dado la herramienta y le habían indicado el tamaño de la zanja que debía realizar.
Ante tamaño desafío el primer Salomón Antonio Kramer pidió el justificativo, el por qué debía cavar esa extensión.
“Porque después nos vamos a Israel a pelear contra los árabes”
“Pero a mí los árabes no me hicieron nada” dijo Kramer.
“Sos un burgués” decía que le había dicho su encargado.
“Será che” terminaba Kramer la anécdota mientras se servía una cucharada de keppe crudo sobre una rodaja de pan casero en la casa de su suegra. Después se servía un vino y brindaba por el sincretismo gastronómico.
Cuenta la leyenda que el primer Salomón Antonio Kramer conoció la historia de Gomilka a través de Marcos Carbonell.
En efecto, el primer trabajo publicado por el historiador local se basaba en su tesis doctoral: “Oleadas inmigratorias en Ciudad Insaurralde: La segunda marejada”.

Kramer y Carbonell compartían pensión en Córdoba, una pieza bastante ruinosa en la calle Santa Rosa. Cuentan los contemporáneos que Kramer fue el primer lector del manuscrito original del texto carboneliano mientras le cebaba mates de cuño entrerriano al investigador piamontés. Los detractores de tal teoría sostienen que el litoraleño jamás en su vida cebó un mate o preparó un asado. Detalles que solamente interesan a seres de mala intención. El resto de la historia no permite discusiones, ya que es el mismo Carbonel quien se ha encargado de difundirla.

domingo, 15 de junio de 2014

HISTORIA UNIVERSAL- SIETE

Ciudad Insaurralde fue durante mucho tiempo la Capital Nacional del Holando Argentina hasta que fue reemplazada por la capital de los cereales, la Chicago argentina: Rosario.
Se habló de diferencias económicas entre los organizadores y los integrantes del Grupo Autorreunido de Cerealeros ArgentinoS filial Insaurralde, se habló de problemas logísticos, se habló de la floja infraestructura hotelera local. Se llegó a decir que muchos de los visitantes a la Feria Anual de la Lechería y la Industria Agrícola habían planteado la posibilidad de renovar el plantel de damas disponibles en la ciudad, lo que planteó el rechazo de las chicas del casino fogoneadas como siempre por la Dama de la Curva. Seguramente entre estas estuvo la razón de la pérdida.
“Esta ciudad está en decadencia” dijeron las Damas del Lawn Tennis.
Ciudad Insaurralde, como ya dijimos, no nació sino que se adquirió.
Originada como emprendimiento inmobiliario la Ciudad pronto se desplazó dos leguas al sureste cuando los primeros comerciantes y mercachifles se establecieron a la vera de la Estación San Juan Bautista (en homenaje al fundador, en adelante la parte vendedora)
A las veras de las vías nacieron las dos avenidas, una de entrada y la otra de salida para no entorpecer el tráfico alrededor de lo que realmente importaba, los gigantescos silos acopiadores de granos pertenecientes a Bonavita Comercial. Por fuera de las Avenidas que recordaban y siguen recordando las fechas fundacionales de la Nación la planta urbana de Ciudad Insaurralde fue un damero perfecto hasta que se construyeron los playones, el del Cincuentenario y el 17 de Octubre Anexo.
Las calles del centro recuerdan a los próceres de la Organización Nacional.
Las calles del centro recuerdan a algún que otro prócer no tan discutido.
Las calles de la periferia recuerdan a los maestros de la primera Escuela, la de Maestras. La calle que homenajea al Fundador (la parte vendedora) se arrima un poco al centro, pero no mucho.
Hay una avenida que recuerda a Roca, dicen los militantes seriales que hay que cambiarle el nombre porque fue un genocida. Queda en el centro y tiene lindas palmeras.
La calle central del playón del cincuentenario se llama Intendente Coronel Grumwald, el que pusieron los milicos en el 76. Pero no queda en el centro. Por ahí es por eso que los Militantes Seriales no saben que existe, y no patalean.
Dicen que a los Militantes Seriales no les interesa lo material, que su fuente de energía es la justicia, que su centro es el dolor ajeno. Dicen que los Militantes seriales son la Vanguardia.
Dicen también que lo único que los detiene es el barro, su kryptonita.
Dicen, pero como ellos no se comunican con los legos, nunca sabremos la respuesta a tal pregunta.
De todas maneras ellos piensan que el resto, nosotros, somos unos ingratos.

Los pibes de los playones no dicen nada. No los conocen. Agarran su cañita y se van a pescar a la laguna del parque, porque ayer llovió una bocha.

viernes, 30 de mayo de 2014

HISTORIA UNIVERSAL- SEIS

Cuentan que el primero de la estirpe acostumbraba pasearse por las calles de Ciudad Insaurralde con una soga con nudo corredizo al cuello para recordar que era humano, y que era breve. Tan siniestra corbata no fue heredada por ninguno de sus hijos. Tampoco su concepto ético. Todos sus descendientes, cada uno a su manera, encarnaron alguno de los nueve círculos del infernal poema. Algún damnificado por ellos diría que no les daba la estofa para el Dante y limitaban su piné a los tristes umbrales de Cacodelfia. Tal vez fuera así. Tal vez esta distinción careciera de importancia a la luz de los daños por ellos causados.
Lo que nadie podría negar es la capacidad, la inteligencia y la lucidez estratégica de los herederos, que en dos generaciones llegaron a dominar todos los estamentos sociales, culturales y económicos de la ciudad. Así, el hijo mayor fue médico y conservador, el segundo fue cura y administrador diocesano, el tercero fue abogado y radical. El más chico fue artista plástico, puto y anarquista. “Pa que vean que somos tolerantes” decía el doctor en las tertulias del Deportivo Insaurralde.
La tercera generación supo diversificarse y dominar el comercio y la industria. Fueron ellos los que fundaron la Asociación Económica Insaurraldense. Fueron ellos los que acapararon los terrenos linderos al trazado del futuro Ferrocarril Mitre, convenientemente asesorados por los descendientes del fundador.

En lo único que no lograron ventaja directa fue en el agro. No les hizo falta. Los tres hijos del médico comprendieron que el amor no siempre sigue al ideal ético o a la belleza clásica. Pero esto no podrá nunca ser demostrado. Carbonell solía decir que lo que natura non da Insaurralde lo acepta.

viernes, 16 de mayo de 2014

HISTORIA UNIVERSAL- CINCO

Ciudad Insaurralde conoce la fecha y la hora de su fundación.
La explicación de tan raro privilegio es sencilla. Ciudad Insaurralde no fue fundada sino que fue loteada, y la fecha y la hora de su nacimiento figuran en el boleto de compra venta que certifica el traspaso de dos leguas cuadradas de manos de Don Juan Bautista Insaurralde (en adelante la parte vendedora) a posesión de Don Gian Bartolomeo Candelaris (en adelante la parte compradora), italiano nativo de la región del Piamonte. El lote en cuestión se encontraba a unos diez kilómetros del mástil mayor de la Plaza del General y formaba parte de lo que hoy llamaríamos un gran emprendimiento inmobiliario. En realidad, la franja loteada por Insaurralde correspondía a un área de unos cien kilómetros de largo y veinte de ancho correspondientes a tierras entregadas en premio a los soldados que habían acompañado a Roca en su “Campaña”. Dicen las malas lenguas que el Fundador era amigo de Ataliva Roca, lo que explicaría el origen de los campos y el precio pagado por los mismos. Por supuesto nada de eso pudo demostrarse. El incendio de la biblioteca de Don Juan Bautista destruyó gran parte del archivo del prócer. Los historiadores revisionistas de Ciudad Insaurralde no han logrado hacerse con los comprobantes que tendrían que existir en la Capital Provincial.
Lo que para la gente bien de la ciudad es misterio para los mal pensados es impunidad. Marca registrada dicen ellos. Ceguera histórica dicen las señoras que juegan en el Lawn Tennis Club and Tea House.
Hoy, casi cien años después, la ciudad es un cuadrado casi perfecto. Un damero casi absolutamente simétrico si no fuera por los playones.
En realidad la planta original de la Ciudad se encuentra alrededor de lo que fuera la primera casa construída, la que ahora se conoce como Villa Candelaris, una bella construcción de estilo neoclásico ubicada en el exacto centro de la primera chacra de la nueva población. Este hecho también ha sido discutido. Los revisionistas dicen tener pruebas de que Candelaris vivió con su Familia en un rancho de adobe y paja durante cinco años y que recién después de despojar de sus posesiones a Mendizábal y a Contreras pudo disponer del capital suficiente como para empezar a progresar. Llaman a esto la Estafa Inicial, el caso Mendizábal o el Origen de la Aristocracia Local. Las señoras bien del Lawn Tennis dicen que Cattalina nunca podría haber vivido en una tapera semejante, que todo era una falacia y que en realidad Mendizábal y Contreras habían perdido sus propiedades en el juego clandestino.
La certeza de la intachable moral de los damnificados, certificada por los testimonios de los nietos de Mendizábal no modifica la opinión dominante. El hecho de que los descendientes de quienes son considerados los primeros peones afincados en la zona vivan en el Playón del Cincuentenario y en el 17 de Octubre Anexo refuerza la teoría de la conspiración de los fuines y el resentimiento histórico de los negros, como dicen los señores del Jockey. “Hay que matarlos a todos y dejar a cuatro para que hagan la loza” suele ser el chiste favorito de las tertulias del primer piso del exclusivo club. Las risas estallan por más que el chascarrillo sea harto conocido.

“En ese sentido Ciudad Insaurralde ostenta la marca de una coherencia notable” dice Marcos Carbonell, director del Círculo Histórico de Ciudad Insaurralde. “Ciudad Insaurralde ha sido, es y será una sociedad a lo sumo conservadora” completa el investigador con una media sonrisa que oculta más de lo que revela.

miércoles, 14 de mayo de 2014

HISTORIA UNIVERSAL- CUATRO

Las malas lenguas dicen que Yamila Abdala era o había sido bruja allá en el Líbano, y que llegó a la Argentina escapando de ciertas Milicias por la Pureza Musulmana, agrupación cuya existencia nunca fue del todo demostrada. Jamás lo sabremos con certeza, conocemos la volatilidad de ciertas regiones. Quienes defienden la memoria de Yamila dicen que en realidad se trataba de la primera mujer alquimista en miles de años en Medio Oriente, lo cual es menos probable todavía porque ya la ciencia alquímica carecía de adherentes por lo menos en esa parte del mundo.
Lo cierto e irrefutable es que Yamila Abdala llegó a Buenos Aires acompañada por sus padres una fría mañana de principios del siglo anterior. La familia Abdala traía consigo una recomendación para hacerse cargo del Restaurante Sirio Libanés de Rosario, y hacia allá partió la familia.
Esta parte de la historia está prolijamente documentada, cualquiera puede llegarse a la Municipalidad de Rosario y verificar que la familia Abdala, con don Jorge y Doña Farah a la cabeza, fueron cita obligada en el centro de la Chicago argentina durante veinte años.
Otra duda se abate sobre la historia Yamila.
¿Por qué abandonó un negocio tan próspero? ¿Por qué eludió un futuro seguro apenas avanzada la adolescencia?
Más allá de toda especulación amorosa o espiritista la realidad (que es la única verdad) es que Yamila fue enviada por Don Jorge a recorrer el país en búsqueda de los ingredientes ideales para cocinar el keppe perfecto. El gran cocinero oriental tenía la certeza de que una tierra tan feraz como la que habitaba debía producir forzosamente las mejores materias primas.
Así que allá partió Yamila.
En la Patagonia encontraría el mejor cordero. La cebolla en San Juan. La yerba buena en la Mesopotamia.

Sería el centro del país, Ciudad Insaurralde, el lugar en el que Yamila encontraría el mejor trigo.

jueves, 8 de mayo de 2014

HISTORIA UNIVERSAL- TRES

El poeta ucraniano Isaac Kramer decía que el alemán es el ídish sin los violines. Cuando se le preguntaba entonces qué era el ídish respondía que éste era el ruso sin los garrotazos.
Isaac enseñaba en una escuela en Odessa para mantener a su mujer y sus siete niños. “La necesidad es un cosaco con síndrome de abstinencia” se lamentaba risueño en las sobremesas de la cena de los jueves, mientras brindaba a la salud del Zar Nicolás. “Que Dios le dé larga vida y muchos hijos.”
Parece que Dios estaba ocupado en otras cuestiones. O apoyaba al bando contrario, porque los cosacos se dedicaban a pasar por la casa de Isaac en cada pogrom para recordarle su origen, y sobre todo para remarcarle que el Zar era el heredero del Señor. Cuando usaron la Torah para iniciar el incendio de su casa el vate decidió que ya estaba bien, que mejor Norteamérica.
No pudo ser.
Para familias numerosas solamente Sud América le dijeron.
Sarita le hizo cara fea.
“En Brasil se come solamente arroz” dijo Sarita. “En Méjico solamente hay indios”
“En Buenos Aires hay una colectividad enorme, tienen templo de la Calle Libertad para ir y otro en Camargo para no ir, y dicen que hay un lugar que se llama Miramar que es la playa que mana leche y miel” dijo Isaac.
Allá fueron.
Nunca se supo bien si fue un error, un problema idiomático o una estafa.
Los Kramer nunca llegaron a establecerse en Buenos Aires, por lo menos en esa generación.
El caso es que terminaron viviendo en Entre Ríos, donde Isaac fundó una escuela hebrea y siguió escribiendo poesía mientras Sarita cultivaba la huerta y criaba por igual y con el mismo rigor hijos y animales. Dice la leyenda que la mujer se propuso hacer difícil la vida del poeta. Dicen también que si a éste le hubiera importado el carácter de su compañera sin duda habría sufrido bastante. Parece que no fue así.
Cierto día se encontraba alambrado de por medio comentando los avatares de la política mundial con su vecino el ruso Wendychansky cuando su hijo Jonas se acercó para avisarle que Sarita tenía el puchero listo hacía media hora y ya se estaba poniendo cabrera (así dijo). “La casualidad es la madre de los refranes” pensaba Kramer. En este caso la casualidad hizo que al mismo tiempo y con un mensaje similar se asomara Rebeca, la hija mayor del vecino en cuestión. Miles de veces se habían visto, vivían uno al lado del otro. Pero ese día fue diferente.
Un mes después estaba todo listo (casamentera, dote y demás).
Dos meses después estaban casados.
Un año después nacía el primer Salomón Antonio Kramer que en este mundo fue. Llegó al mundo de culo, y no es una metáfora. Vino de culo en una áspera noche de junio y solamente la pericia de la María logró que ese harapo azul y fláccido pegara el primer grito, el primigenio alarido de la segunda generación de la estirpe. Dicen que la secuela fue la total destrucción de su capacidad comercial. Puede ser. Nunca se dejó evaluar al respecto. Su íntimo amigo el siquiatra rafaelino Judas Krause dijo alguna vez que no hacía falta.
Así que Kramer, el primero de varios hermanos, no pudo nunca realizarse económicamente hasta que se ganó la grande después de seguir el mismo número durante 17 años.

domingo, 27 de abril de 2014

HISTORIA UNIVERSAL- DOS


Stephan Gomilka, el gran antropólogo polaco sostenía, contrariamente al paradigma científico que todavía hoy persiste, que el cuerpo humano no había evolucionado como arma de cacería sino que lo había hecho como herramienta para la fuga. Esta sustitución del concepto de depredador por el de ser en actitud de huída no cayó muy bien en los círculos académicos de la Europa Central del momento, donde encontraban tierra fértil las teorías acerca de la supremacía aria con los resultados por todos conocidos.
Pensaba Gomilka que el gran motor de la evolución no había sido la furia o la solidaridad sino la paranoia. “Si el primer humanoide se bajó del árbol los hizo para escapar de la compañía de sus semejantes. Si se paró sobre sus extremidades traseras fue para otear el horizonte intentando detectar el origen de una posible agresión” comentó el pensador eslavo en una conferencia en el Círculo Evolucionista de Cracovia. “Si más adelante los primeros grupos protohumanos abandonaron las selvas tropicales para llegar a sitios tan inhóspitos como las tundras europeas fue porque estos eriales ofrecían la certeza de observar fácilmente la llegada del enemigo.”
Creía Gomilka que las primitivas organizaciones sociales obedecían a una deformación gregaria del primer instinto: el del escape. Así, las primeras urbanizaciones surgieron por el miedo común a un rival más poderoso. De ahí a proponer el retorno a un tipo de “sociedad presocial” había un trecho muy corto. Dicen sus seguidores que éste era el eje de la teoría gomilkiana, el preanarquismo y el fundamento de la anarcoantropología. Por supuesto, la resistencia de Gomilka a plasmar por escrito sus pensamientos por considerar a la escritura un paso posterior a la sociedad que él proponía nos ha privado de conocer sus propuestas a través de un medio diferente a la transmisión oral.
Las teorías de Stephan no cayeron nada bien en un país profundamente católico como Polonia, por lo que Gomilka debió exiliarse primero en Rusia y más tarde en Italia, refugiado por un grupo de ácratas piamonteses. Esta asociación sería determinante en su futuro. Los detractores de la anarcoantropología dicen que en realidad Gomilka se escapó por no poder afrontar deudas de juego o tras haber preñado a la hija de un jefe militar muy pesado. Nada de esto ha podido demostrarse.
La realidad (la única verdad) es que Gomilka cruzó el Atlántico junto con los piamonteses en algún momento de la década del treinta.
Los primeros meses de destierro los pasó en el Gran Buenos Aires, por la zona de San Fernando. No lo soportó. Buscó la llanura, una tundra similar a la de su Polonia natal. Lo más parecido que pudo encontrar fue la Pampa Gringa, una llanura inmensa y triste, en la que podría demostrar su teoría de una manera que no permitiera contradicciones.
La primera intención de Gomilka fue vivir de la caza y de la pesca, pero la colonización llevada a cabo casi cincuenta años antes había terminado con la posibilidad de llevar adelante una vida silvestre como la que él proponía. Uno de los italianos sugirió sostener el proyecto con un emprendimiento comercial. Fue así que el polaco y los piamonteses, respondiendo a una tradición anarquista fuertemente arraigada en las grandes ciudades, fundaron la que sería la primera panadería de Ciudad Insaurralde.

domingo, 6 de abril de 2014

HISTORIA UNIVERSAL- UNO

Yamandú Cardona, el gran semiólogo uruguayo, decía en su Monumental Obra “Lectura y comprensión. El arte de domesticar botijas” (Edición del autor, Paysandú, 1945) que el mayor mérito de un narrador es convencer al público lector u oyente acerca de la indudable veracidad de sus historias. Sostenía el pensador oriental que tal situación solamente se logra luego de horas y horas de entrenamiento, dedicación, sudor y esfuerzo. El agregado de sustancias estimulantes no agregaría mayores beneficios para el intelectual cisplatino.
La temprana muerte de Cardona a manos de la Mafia Yerbatera de Montevideo nos ha privado de conocer más profundamente su pensamiento.
Por otro lado en el controvertido libro intitulado “Neurología y creación- Las bases orgánicas del arte” (Ediciones Rega, Ciencia y Esoterismo; Copiapó, 2001) el neurocirujano y escultor chileno Patricio Sepúlveda construye una teoría según la cual el talento no sería totalmente innato sino que estaría sustentado por una conformación neuronal que, si bien determinada genéticamente, se vería también influenciada por el entrenamiento diario y constante. El hecho de que tales afirmaciones ya fueran conocidas hacía décadas no amilanó al galeno trasandino, que resistió con estoicismo las acusaciones de fraude, plagio y perpetración de la escultura.
Más acá en el tiempo encontramos una publicación que nos permite echar luz sobre la motivación que ha llevado al autor de estas páginas a iniciar su escritura. Se trata del artículo intitulado “La memoria como función sexual”, (Anales de la Asociación Sicostática del Centro de Santa Fe) del siquiatra rafaelino Judas Krause, en el que se plantea que la capacidad mnésica del hombre occidental es directamente proporcional a su desempeño sexual. Para Krause el hombre nacería con un número predeterminado de células germinativas, las cuales se deteriorarían con el paso del tiempo. Esto permitiría no solamente explicar el declive mental asociado a las etapas preseniles, sino también el famoso adagio que conecta la amnesia con las prácticas autoeróticas tan difundidas entre los adolescentes.
Es a la vista de tan sólidos fundamentos teóricos y ante el más que evidente declive de mis funciones intelectuales es que he decidido iniciar el relato de la Historia de mi familia tal y como la recuerdo.
No pretendo ser original. Ya lo dijo el gran escritor cordobés José Playo: no se trata de inventar nada, sino de copiar con la mayor calidad posible.
No pretendo ser fiel a los hechos. Ya lo dijo Juan Andrés Beltrán Insaurralde: La historia es un verso mal rimado.
No pretendo ser veraz. Ya lo dijo Stephan Gomilka, antropólogo polaco: la certeza es la jactancia de los hipócritas.