jueves, 30 de mayo de 2013

KRAMER PIENSA

Kramer piensa.
Desde su silloncito bajo la pérgola Kramer piensa.
Kramer piensa.
Kramer divaga, dileta. Kramer meditaría si fuera zen. Rezaría si fuera creyente. Analizaría si fuera cientista social.
Pero no.
Kramer no es nada de eso.
Kramer es solamente un señor leido, con sobrepeso y una tendencia feroz al sedentarismo que está sentado en su silloncito bajo la pérgola mirando al noreste, a noventa grados de Rantés.
Y en su silloncito piensa.
Piensa en silencio.
Antes dialogaba, pero sus hijos empezaron a tomarlo para la joda y dejó de hacerlo.
Piensa en calma.
Antes gesticulaba, pero su compañera lo detectaba e interrumpía sus elucubraciones para mandarlo a comprar pan, ravioles, crema y salsa pero esta vez sin pescetto.
Definitivamente, el silencio y la quietud favorecen al intelecto del hombre austero.

Y allí, en la austeridad absoluta de su silloncito bajo la pérgola, mirando al noreste, Kramer piensa.

viernes, 24 de mayo de 2013

Bipolaridad del 25 o Por qué festejo yo


Este año voy a festejar el 25 de Mayo, lo voy a celebrar, lo voy a disfrutar.
Este comentario, el que abre esta reflexión, no le importa a nadie.
O no debería importarle a nadie, porque es una actitud que tomo en cuanto ciudadano libre de un país maravillosamente democrático. Una actitud que, por cierto, no vulnera ninguna disposición legal vigente.
Hecha la aclaración continúo.
El 25 de mayo ha sido una celebración bipolar.
¿Qué pasó el 25 de Mayo de 1810?
¿Por qué fue tan importante?
¿Qué originó el 25 de Mayo?
Desde el principio se nos vende a la Revolución de Mayo como un hecho aislado, desencadenado en pocos días a raíz de ciertas noticias que llegaban de Europa. Esta afirmación niega o por lo menos oculta los siglos de lucha y resistencia de los pueblos originarios primero, y de los primeros patriotas criollos después.
Celebremos entonces a Juan Chalimín, a Tupac Amaru. Recordemos el Taki Ongoy. Brindemos por Chuquisaca. Salud.
Se nos dijo también que la Revolución había sido pacífica. Una buena manera de matar desde el huevo cualquier intento de resistencia activa posterior. Una buena forma de ignorar a French, Beruti, Monteagudo y tantos otros. O a Moreno, Castelli y Belgrano, que además de comprar paños a los ingleses querían un país nuevo y democrático. Brindo por ellos. Salud.
Es cierto, el 25 de Mayo no se declaró la Independencia. Pero la Independencia no se hubiera declarado si no hubiera habido un  25 de Mayo.
Una independencia que fue bastardeada en todos los aspectos imaginables. La lista es larguísima.
La guerra de la triple infamia, el genocidio de Roca, la ley de residencia, la generación del ochenta. El 25 de mayo pasó a ser una fecha tan decorativa que durante muchos años los presidentes asumían el 12 de octubre. Símbolos sobran en nuestra historia. Brindo por esto también, porque forma parte de aquello que nos debe hacer pensar qué no queremos. Salud.
Y entonces todo se vuelve vertiginoso. El 25 de Mayo fue siempre una fiesta de ellos. La joya del primer centenario fue la visita de la infanta de España. Se modificó el himno para no ofender a quienes habían provocado un etnocidio total y absoluto. Nadie antes y nadie después arrasó un continente como lo hizo España. Nadie fue tan codicioso. Nadie fue tan salvaje.
Mientras en el país de los alimentos la gente moría de hambre.
Brindo porque nunca más equivoquemos el homenaje. Salud.
Mucho pasó.
El  25 de Mayo siguió siendo una fiesta ajena.
Los obreros conmemoraron y luego festejaron el 1 de mayo.
Después fue el 17 de octubre.
El 25 era de fanfarrias y te deums.
Hasta 1973.
Ese fue el primer 25 realmente popular. El primer 25 con gente en la calle celebrando porque al fin sabía de qué se trataba.
Brindo por el conocimiento. Salud.
Después, importó y mucho el después. La venganza fue terrible. Los usurpadores de siempre se cobraron esa alegría, y cómo.
Muchos muertos, la independencia olvidada.
Y otro 25 de mayo.
Hace 10 años.
Una nueva esperanza.
Una historia que se empezó a transitar.
Una historia en la que todos tenemos un espacio. Si es más grande o más chico depende de cada uno de nosotros.
Una historia con pibes en la escuela, con hospitales abiertos, con conocimiento y salud.
Brindo por ese 25 de mayo.
Salud.
Y brindo por el 25 del bicentenario. Por toda esa gente que salió a festejar. Porque ese festejo fue de cada uno de nosotros. Porque no se lo robamos a nadie, sino que lo recuperamos.
Y porque mañana se cumplen muchos aniversarios de muchos 25 de Mayo, brindo por todos ellos.
Salud.

viernes, 17 de mayo de 2013

MUERTE Y TRANSFIGURACIÓN DE JORGE RAFAEL VIDELA


Ha muerto Jorge Rafael Videla, un símbolo de lo peor que nos ha pasado como país, pero a la vez un símbolo de lo mejor.
Aunque en realidad los símbolos no mueren, sino que cambian de sustancia.
Los símbolos no dejan de existir. Se transfiguran.
Jorge Rafael Videla representa lo peor de nuestra historia.
Jorge Rafael Videla ha sido el siniestro continuador de una larga lista de sicarios. Videla no ha sido sino el más sanguinario de una serie de verdugos que incluyen a Lavalle, Mitre, Roca, Sandez, Varela, Falcón, Uriburu, Onganía, Bravo y tantos otros. Tristes brazos armados de los poderosos de siempre. Tristes malevos de esquina.
Pero Jorge Rafael Videla fue, sin dudas, el peor de todos.
El más salvaje.
El más sanguinario.
El más cínico.
Treinta mil desaparecidos lo demuestran.
Un genocida al nivel de Hitler, Stalin, Roca y tantos otros.
Pero, al mismo tiempo, Videla es un símbolo de lo mejor de nuestra historia.
Jorge Rafael Videla no logró algo que sí lograron Pinochet y Stalin, Hitler y Stroessner.
Jorge Rafael Videla fue alcanzado por la mano de la Justicia.
Por la Justicia de los Hombres, por más que él invocara a la divina o a la militar.
Videla fue juzgado y condenado dos veces.
Fue condenado en el Juicio a las Juntas.
Fue indultado en la segunda década infame.
Y fue juzgado y condenado nuevamente cuando se anularon las leyes de la impunidad.
Jorge Rafael Videla es, entonces, el símbolo más contundente de que nadie más podrá cargarse con la historia sin pagar por ello.
Jorge Rafael Videla es el símbolo de que un nuevo país es posible.

viernes, 19 de abril de 2013

No somos iguales


No somos iguales. Por suerte. Es la diversidad lo que nos hace ser lo que somos.
No somos iguales, lo cual no implica que alguien sea mejor que alguien. Perogrullada uno, pero una de tantas que parecen no ser tomadas en cuenta en estas épocas de gritos y lamentos y nuevas Uniones Democráticas.
No somos iguales se refiere al hecho de que pensamos de diferente manera. Esa diferencia conlleva el hecho ineludible de que nuestras prioridades e intereses serán, indefectiblemente, dispares.
También será diferente nuestra manera de analizar la historia y los contextos, los trasfondos en los cuales se dan los hechos y las reacciones frente a tales acontecimientos.
Perogrullada dos, nunca nos bañamos dos veces en el mismo río decía el filósofo.
Y acá vamos al punto de lo que quisiera, humildemente, comentar.
En la tele, en las redes sociales, en las mesas de los bares se percibe la indignación de un grupo social.
Perogrullada tres: un grupo nunca es el todo. La sociedad nos abarca a todos, incluso a los que no son como nosotros, cualquiera sea ese nosotros.
Perogrullada cuatro: el espacio público es de todos y todos tenemos el derecho a reclamar cuando creemos que somos víctimas de una injusticia sea quien sea el perpetrador.
Pero también sabemos (algunos) que no todos piensan de la misma manera.
Y sabemos también que lo que es injusto siempre lo es, aún cuando no nos afecte directamente.
Y sabemos que lo injusto siempre lo es aunque esa injusticia nos favorezca.
Cada quién zapatea para sacarse la piedra del zapato.
Ahora, yo quisiera preguntarles a quienes se manifestaron legítimamente el dieciocho de abril en todo el país:
Es válido que protesten porque consideran que la Justicia está en riesgo de perder su independencia. ¿Por qué no golpearon sus cacerolas cuando Menem se inventó una Corte Suprema adicta con mayoría automática o recurrió al Per Saltum para convalidar el asalto al patrimonio público?
Reclaman mayor transparencia a los funcionarios oficialistas. ¿Por qué no sacaron su vajilla a la calle ante cada episodio de pillería del menemato, una lista lo suficientemente larga como para escapar a la intención de estas simples líneas?
Temen a la inseguridad. ¿Por qué no reclaman por Arruga, Julio López, Facundo Rivera Alegre, Diego Duarte? ¿Por qué no acompañan a Susana y a Micaela en su búsqueda?
Defenestran a Máximo Kirchner por su militancia política. ¿Por qué no pidieron nunca que se investigue el origen de la plata que financió el equipo de rally del fallecido hijo de la rata o las concesionarias de autos de Zulemita?
Reclaman a los gritos en los medios, en las redes sociales y en las calles por mayor libertad de expresión y tolerancia, pero los golpes los reciben los periodistas oficialistas. ¿No había cacerolas a la venta cuando mataron a Cabezas?
Y por último un comentario que me parece central.
Las cacerolas lamentan que el gobierno no abre el juego a la oposición.
La democracia no implica consenso sino respeto por la voluntad de las mayorías sin afectar las libertades esenciales de las minorías.
Nadie caceroleó cuando un gobierno democrático dejó a la mitad de la población por fuera del sistema. ¿Por qué se guardaron las Essen cuando la línea de pobreza dejaba por debajo a uno de cada dos argentinos? ¿Por qué no sonaron cunado uno de cada tres no tenía trabajo?
No es posible concensuar cuando las ideas son opuestas.
Si la Asignación Universal por Hijo es para nosotros Justicia Social y para ustedes dádiva y subsidio el debate no tiene posibilidad de darse. Un gobierno democrático no puede traicionar a quien lo ha votado. Si yo quiero plantar paraísos en una plaza puedo sentarme a discutir con quien prefiera los ceibos, no con quien pretenda edificar una torre.
La democracia es, por otra parte, posibilidad de alternancia.
Quien tenga una mejor propuesta prevalecerá.
Un ciudadano un voto.
Aunque cocine en una lata.
Buen provecho.

martes, 9 de abril de 2013

NUMEROLOGÍA


Hay números y números. No voy a descubrir nada. Los números mandan o, como mínimo, determinan.
Ahora bien y acá viene mi pregunta.
¿Por qué los números redondos son los que son?
¿Por qué el 5 o el 10?
Tomemos el caso del 10.
No es un número primo.
No es un número cabalístico (creo).
Uno y trino es Dios, que al principio era el verbo que flotaba sobre la nada.
Seis días le llevó al tal Dios crear el mundo, y al séptimo descansó.
Uno fue el primer hombre, una la primera mujer. Uno fue el hijo de Dios.
Padre hijo y espíritu santo, tres.
Al tercer día resucitó.
Doce apóstoles.
Uno traicionó, once. Buscaron otro.
Cuatro evangelios.
Cuatro jinetes del Apocalipsis.
Siete pecados capitales.
Diez mandamientos. Sólo acá aparece el dichoso número.
En los tiempos modernos, el diez se hace cuasi omnipresente. Yo creo que a partir del momento en el que a los franceses se les ocurrió el sistema decimal más que nada para joder a los ingleses y norteamericanos.
Y entonces fue muy bien diez felicitado.
Son de diez.
El top ten.
Las diez canciones románticas de todos los tiempos.
Los diez libros que te llevarías a una isla desierta.
Diez cosas que no deberías decirle a una chica en la primera cita.
Diez regalos para Navidad.
Diez destinos en la costa uruguaya.
Pelé, Messi, Platini y el mejor de todos. El Diego. El D10s.
Diez años.
Y entonces acá volvemos a preguntarnos.
¿Qué puede pasar en diez años?
En diez años se pueden completar una carrera y un posgrado.
En diez años se puede escribir un libro. O diez. O veinte. Depende de lo pretencioso que uno sea.
En diez años se puede ser campeón de acá, de América o del mundo si uno es un equipo grande. También se puede uno ir al descenso si es un equipo chico.
En diez años se puede comenzar una trayectoria y consolidarla. O destruirla.
En diez años se pueden formar dos tres o cuatro promociones de estudiantes.
En diez años se puede pasar de embrión a feto a niño a preadolescente a adolescente a adulto a anciano a leyenda, depende del momento en que te agarre.
Hace diez años podía también comenzar una parte de un sueño.
Un sueño áspero y genial.
Un sueño feroz y sutil.
Un sueño a construir cada día.
Un sueño dentro de otro sueño que ya venía y que siguió.
Un sueño que todavía es.
Un sueño compartido por cinco más.
Tres ya habían llegado. Uno vino después. El otro apareció todavía más tarde desde más allá del mar.
Diez años.
Feliz cumple Nazareno, y que siempre seas un poco más feliz.

martes, 2 de abril de 2013

BUSCAR


Dicen que no saben
Por dónde se fue
Dicen que no saben
Por dónde andará
Dicen que la buscan
En la oscuridad
Que su nombre gritan
Y que responderá.
Dicen que su hija
Ya crecida está
Y que igualita
A ella será
Y que también busca
Como las demás
Porque son mujeres
Que mirando van
Por esos caminos.

Dicen los malvados
Por algo será
Como ya dijeron
Algún tiempo atrás
Que se la llevaron
Por algo será
O que se fue sola
Dicen por detrás
Los mismos cagones
Que escondidos van
Porque no se animan
De frente a mirar
A esas mujeres
Que mirando van
Por esos caminos.

miércoles, 27 de febrero de 2013

El Monstruo Juan Burgueño


Buenos días.
Buenas tardes.
Buenas noches.
Te toca a ti amable lector elegir el saludo que mejor se acomoda a la hora en que comiences a conocer la historia que te voy a contar, la historia de Maese Pipistrilo diestro en la palabra y de Maese Papastrufo ducho en los colores, de por qué se enfrentaron con el monstruo Juan Burgueño, el terror de las salchichas, de cómo se dieron los hechos y del final que tales héroes tuvieron.
Historia que yo, el gran Kramerius, maestro en el arte de la narración tendré el placer de compartir contigo, y que comienza de la siguiente manera.
Se inicia el cuento a esa hora en la que los niños deben estar ya durmiendo, descansando a la espera de que un nuevo día de duro aprendizaje en la escuela. Maese Papastrufo ducho en los colores creyó escuchar en las cocinas del castillo voces, pasos y gruñidos. Inmediatamente procedió a despertar a Maese Pipistrilo diestro en las palabras al grito de ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡HAY UN MONSTRUO EN LA COCINA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! a lo que su compañero respondió DHAKJHIUBWNUJNJUWBXÑUWDA¨_NX.
Maese Papastrufo ducho en los colores se dio cuenta de que las palabras no serían suficientes para despabilar a su hermano, por lo que resolvió sacudirlo. Nada. Sacarle las sábanas de encima. Nada. Pegarle un soplamocos en la cabeza. Nada. Tirarle del pelo. Nada. Maese Papastrufo ducho en los colores pensó que debía ser un poco más drástico, por lo que tomó por la cola al famoso Michi, mascota y escudero de tan célebres caballeros, y lo arrojó a la cabeza de Maese Pipistrilo quien, como diestro que era con las palabras, se levantó al grito de TE VOY A REVENTAR NO TE VA A SALVAR NI HARRY POTTER.
Mucho le costó a Maese Papastrufo ducho en los colores calmar a Maese Pipistrilo diestro en las palabras, pero finalmente lo logró.
-Hay un monstruo en la cocina.
-No te creo.- Respondió Maese Pipistrilo.
-En serio te digo.
-No te creo.
-Vamos a ver.
-Noooooooooooooooooooooo.
-Daleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.
-Tengo sueño.
-Dale cagón.
Pocas cosas molestaban más a Maese Pipistrilo diestro en las palabras que lo tildaran de cobarde, así que calzó sus pantuflas y acompañó a su hermano en medio de la penumbra.
Al llegar a las cocinas vieron al Monstruo Juan Burgueño sentado en el suelo, con una gigantesca fuente en sus rodillas, comiéndose las salchichas que habían sobrado de la cena.
Maese Papastrufo ducho en los colores contaría después que el Monstruo Juan Burgueño se presentó a sí mismo como el terror de las salchichas. Dijo también que el tal sujeto medía como tres metros, tenía la cabeza ovalada cubierta de pelo verde, una gigantesca nariz llena de mocos, una camiseta amarilla, unos pies enormes y muy malolientes y una cola como de mono que llegaba hasta la puerta del castillo. Dijo además que tenía aliento a puma y que comía con la boca abierta.
Maese Pipistrilo contó que no se asustaron ni un poquito con el Monstruo Juan Burgueño, y que le dijeron MONSTRUO FEO Y APESTOSO RAJÁ DE ACÁ, y que le tiraron del pelo y le hicieron un nudo en la cola y que le pegaron cincuenta patadas en el culo cada uno.
Por último dijeron los hermanos que, al intentar huir, el monstruo Juan Burgueño había roto la fuente de cristal preferida de la reina Saturnina de Severa Apariencia y Corazón Justo, a la sazón madre de nuestros héroes.
Cuenta la leyenda que la Reina Saturnina de Severa Apariencia y Corazón Justo no creyó la versión de Maese Pipistrilo diestro en las palabras y de Maese Papastrufo ducho en los colores, por lo que fueron condenados a lavar los platos del castillo durante una semana entera, los siete días completos.
Y a la noche también.